Pintem emocions
Ayer, en el marco del
Projecte Bibliofamilia que organizamos desde la Comissió de Qualitat en
Educació del AFA de l' Escola Brasil (Barcelona), dinamicé un taller al que
llamé "Pintem emocions" ("Pintemos emociones").
La
idea era empezar explicando y enseñando varios cuentos relacionados directa o indirectamente con las emociones: "El monstre de colors" (de Ana Llenas), "Había una vez una casa" (de Graciela Montes) y "Mi nueva casa" (de Marta Altés). También enseñé un cuento que estoy
construyendo hace años que se llama "Días de colores" y juega con las
emociones, los colores y las texturas... A partir de la historia del "Monstre de colors" fue interesante ver a los niños cómo explicaban ejemplos de sus emociones: están contentos cuando juegan, están tristes cuando alguien les pega, tienen miedo cuando están solos...
Algunos se animaron y parecían estar contando un cuento.
A continuación pasamos a
una propuesta plástica: a partir de
cartulinas en blanco, témpera sólida y ceras se trataba de representar alguna
emoción, sentimiento, sensación... Sin pensar mucho en ello, dejándose llevar
por el color y los materiales. Los resultados fueron muy coloridos, como la
vida misma en que las emociones se mezclan y se transforman cada día.
Como el lugar de trabajo
era la biblioteca escolar opté por la témpera sólida pero para trabajar en
otros ambientes (en casa o en aulas polivalentes o talleres de arte) se
recomienda trabajar con pintura (ya sea pintura de dedos, tempera o acrílico…
en función de la edad) , ya que hay
estudios que demuestran que los materiales con propiedades líquidas (acuarelas,
temperas…) son más adecuados para representar emociones. Es evidente que con un
lápiz o un rotulador también podemos expresar emociones, y muy
contundentemente, pero quizás se activa una parte más racional. En cambio con
la pintura es más fácil la intervención del cuerpo y todo lo que conlleva.
Las emociones están presentes en el día a día de todos nosotros y, especialmente en el de los niños y niñas, así que no es necesario hacer grandes montajes para hablar y aprender a vivir con ellas. Pero sí es cierto que los cuentos, especialmente los ilustrados, nos ofrecen nuevas visiones, des de lo imaginario, des de lo simbólico, para acercarnos a ellas des de otro lugar, otra perspectiva. Otros cuentos que hablan de emociones:
- "Vaya rabieta", de Mireille d’ Allancé. Editorial Corimbo. De 3 a 5 años. Roberto no ha tenido un buen día y está de mal humor. Su papá le ha castigado en su habitación. Entonces Roberto siente una Cosa terrible que le sale de dentro y que empieza a romperlo todo. ¡Si no la para a tiempo...!
- Siempre te querré, pequeñín", de Debi Gliori. Soy un zorro pequeño, muy enfadado y tristón y nadie me quiere de corazón -dijo Colín. Pero eso no es cierto y la madre del pequeño Colín se lo quiere demostrar: Ésta es la preocupación de todos los niños. Por eso los padres desean convencerlos de que el amor no tiene barreras y que no hay travesura tan grande que no se pueda perdonar. Este atractivo libro lo dice todo e incluso algo más.
- "Emocionario. Di lo que sientes", de Cristina Núñez y Rafael Romero.Un itinerario a través de las emociones que tenemos cualquier ser humano. Con esta herramienta los niños crecerán aprendiendo a identificar cualquier sentimiento...


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